Montreal (Canadá), A. FAES,
enviado especial de LA NUEVA ESPAÑA
Ecclestone apagando fuegos en beneficio de la FIA, echando un cable a la Federación Internacional ante unos equipos con los ánimos más que soliviantados. Ver para creer. El patrón de la Fórmula 1 frenó las intenciones de las escuderías. Querían desligarse del órgano rector del automovilismo y viajar de la mano de Ecclestone, verdadero alma mater del negocio y dueño de los acuerdos con los organizadores de las carreras. Sin él, el Gran Circo no sería posible. Sin la FIA, la cosa no estaría tan complicada. Ecclestone lo sabe y dice que no habría grandes diferencias entre el actual organismo regulador y cualquier otro tras un hipotético cambio. Aviso al canto. Logró calmar a los jefes de los equipos en una reunión el pasado viernes y, una vez más, se hizo fuerte. Da todo el crédito a la FIA pero deja en un lugar dudoso a su presidente, Max Mosley, que pese a que salvó la cabeza en la última asamblea, cada vez parece un impedimento mayor para una convivencia pacífica.
Sin el pacto de la concordia entre los equipos y la FIA en vigor -caducó en 2007- el vacío «legal» en la F1 afila demasiados intereses. La Federación Internacional anda empeñada en recortar gastos, vigilar presupuestos y limitar los beneficios comerciales de los equipos. Éstos quieren más dinero que al fin y al cabo, es lo que les mueve para estar en el Circo. Los derechos del campeonato pertenecen a Ecclestone a través de sociedades bajo su control. Por eso los equipos le plantearon una huida hacia adelante. El mandamás de la F1 no lo valoró y redirigió las conversaciones hacia la necesidad de un nuevo pacto de la concordia. Entonces pudo confirmar lo que para él ya era una certeza. Que la supuesta unidad de los equipos no es tanta.
«No se ponen de acuerdo, pero lo cierto es que, aunque no fuera la FIA la que rigiera la F1, con otro organismo no habría ninguna diferencia porque los contratos con los circuitos están firmados conmigo», dijo un Ecclestone que no alimentó más polémicas y aclaró que no existe ninguna intención de separarse de la FIA. «Nadie ha hablado de una escisión. Hemos discutido lo que contemplarían los nuevos pactos, algo que llevamos haciendo desde hace dos años. Lo dijo tras reunirse con representantes de las escuderías y al hablar del acuerdo que establece la distribución de los ingresos entre los equipos, que venció en 2007.