Montreal (Canadá), Á. F.
Transmitía satisfacción por un buen resultado inesperado y por tener a la vista un puesto de podio. La cuarta posición en la parrilla de hoy le ofrecía a Fernando Alonso más garantías incluso que su lugar en la primera línea de Montmeló. Esta vez lleva una buena táctica y pudo conseguir un tiempo sorprendente por ser de los que mejor se adaptó a las difíciles condiciones del circuito.
«Prefiero salir cuarto con una buena estrategia que segundo como en Barcelona pero sabiendo que me pasarán en la primera parada». Según sus cálculos, su primer repostaje sería incluso posterior, «dos o tres vueltas», a los coches de cabeza.
Alonso apoya en esa teoría sus buenas sensaciones y explica que su «conducción segura» le ayudó a superar a coches más solventes, como los de Heidfeld, Kovalainen y Massa. «Había mucha goma suelta y un carril para pasar muy estrecho. Tuve la suerte de no pisarla en mis vueltas rápidas. Si lo hacías, estabas fuera».
Encontrarse con velocidades puntas muy similares a las de cabeza ayuda a abundar en el optimismo, aunque el asturiano apunta a la dificultad de mantenerse tan arriba. «Podemos ser competitivos, pero la de ellos no es nuestra carrera. El podio está ahí, más cerca, pero no se pueden cambiar los objetivos de forma tan dramática. No es lógico hablar por la mañana de lo difícil que será estar en la Q3 y por la tarde pensar en el podio». Alonso se llevó un buen premio el día que se encontró una pista que «no estaba para hacer locuras», dijo uniéndose así a las reflexiones de otros pilotos sobre el mal estado del asfalto.
Pese al optimismo, Alonso no oculta las preocupaciones, como el rendimiento que puedan tener los neumáticos y los problemas de «graining». «Durante la clasificación los neumáticos se han puesto bastante mal en sólo una hora, así que durante la carrera pueden ser un problema importante, sobre todo cuando toque utilizar los compuestos más blandos, con los que habrá que rodar el menor número de vueltas posible».