Noticias

Cuidado con el muro

Domingo 8, junio 2008

Montreal (Canadá), Álvaro FAES,
enviado especial de LA NUEVA ESPAÑA
Las marmotas del parque Jean-Drapeu andan alteradas. Como todos los años, el estruendo de los monoplazas quiebra la calma en la isla de Notre Dame. Las más atrevidas, incluso cruzaron ayer la pista durante la sesión libre de la mañana. Tienen su madriguera junto al muro más famoso del campeonato. Un pedazo de hormigón, el único del Mundial, que tiene nombre: el muro de los campeones.
La organización se planteó este año enjaular a los roedores el fin de semana para evitar sustos. Esfuerzo baldío ante tan escurridizo rival. Son los espectadores de lujo en el circuito Gilles Villeneuve, los que más se acercan al muro, a una pared que los pilotos deben acariciar para completar la vuelta perfecta. Escasos centímetros separan el error fatal del que puede ser un adelantamiento perfecto.
A esa pared, un tramo de hormigón pintado de blanco, se le llama  el «muro de los campeones» desde 1999. En una carrera muy accidentada, tres ganadores del campeonato vieron truncado el Gran Premio. En diferentes momentos de la prueba, Damon Hill, Michael Schumacher y Jacques Villeneuve se estrellaron contra la pared y quedaron fuera de la carrera.
Ahí empezó a fraguarse la leyenda. El muro se encuentra en un tramo rapidísimo, justo después de la chicane que da acceso a la recta de meta. A la curva se llega después de una larga recta, a unos 300 kilómetros por hora. Le sigue una fuerte frenada, bajón repentino hasta los 150 y, de pronto, aparece la maldita pared. Los pilotos buscan la trazada perfecta para enfilar la recta en las mejores condiciones, para no perder ni una décima de segundo a la hora de pisar a fondo. Y cuanto más cerca de la pared transiten, mejor.
Alonso también se bautizó en el muro de los campeones. Todavía no lo era cuando lo sufrió en primera persona, pero logró el título al final de la temporada. El asturiano lideraba el campeonato en 2005, el año de su gran lucha con Kimi Raikkonen, entonces en McLaren. Había salido tercero en la parrilla y lo estaba dando todo. Iba al límite, tanto, que su monoplaza, un Renault que ofrecía un rendimiento espectacular, se estampó en la curva trece contra la maltrecha pared y daño la suspensión. Retirada y victoria para el rival finlandés, que recortaba diez puntos en el campeonato. Al final no fueron tan importantes, pero era el primer error del asturiano en aquel campeonato.
La salida de la chicane anterior a la recta de meta es una amenaza constante. En los entrenamientos libres fueron varios los pilotos que recibieron avisos del muro de los campeones. Tanto ajustan, que llegan a tocarlo con el neumático trasero derecho. Le fallaron los cálculos a Sebastian Vettel. En la sesión libre de ayer por la mañana estampó allí su Toro Rosso. Tan grave fue el percance que los desperfectos en el monoplaza le impidieron salir a la tanda de clasificación y hoy partirá desde el pit lane con un chasis nuevo. Su compañero Bourdais se golpeó y tuvo que sustituir el cambio. Le costará cinco posiciones.  
El muro de los campeones sigue escribiendo su leyenda en un Gran Premio tradicionalmente accidentado. En Canadá falleció Riccardo Palletti, en 1982, y Olivier Panis sufrió en 1997 un grave accidente saldado con múltiples fracturas.