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Alonso huele a podio

Domingo 22, junio 2008

No se cabía en la caravana de Renault después de que Fernando Alonso asegurase la segunda línea para la parrilla de hoy. Las conferencias del asturiano son una buena vara de medir. Nunca falta la presencia nacional, pero la prensa extranjera apenas se pasaba ya por el campamento amarillo. Sólo en Canadá habían regresado al calor de la evidente mejora del coche número cinco. Ayer confirmaron sus sospechas con su mejor calificación de la temporada.
Alonso está de vuelta. Ahora tiene un coche que se acerca mucho a su ideal, a lo que le contaron que iba a tener desde marzo. Han pasado ocho carreras y el Campeonato hace tiempo que se esfumó. Pero las páginas de gloria también se pueden escribir con pequeñas batallas. La primera puede llegar hoy. Renault tiene a tiro el primer podio del año gracias a su piloto estrella.
Y Alonso tiene al alcance de la mano engrandecer un poco más su figura. En la sesión clasificatoria de ayer consiguió el cuarto tiempo, pero podrá salir tercero porque Hamilton tuvo que descontar diez puestos al tercero que logró sobre la pista. La sanción que se traía desde Canadá le mandó a la zona intermedia, a la pelea en medio del pelotón.
El año primero después de Alonso fue un suplicio en Renault. Vivieron en la mediocridad con Fisichella y Kovalainen. Regresó su referente, el gurú que les llevó a la gloria en 2005 y 2006 y volvió la alegría. Alonso necesitó ocho carreras para volver a poner un rombo a la cabeza de una sesión libre. Pero no iba de farol porque tenía Magny-Cours señalado en el mapa. Hoy saldrá tercero, por la parte limpia y sólo con los dos Ferrari de Raikkonen y Massa por delante.
Alonso avisó desde el principio que lo del viernes no había sido producto de una descargada descomunal. Va algo más ligero que algunos, sí, pero nada escandaloso ni que comprometa la carrera. El podio es, por primera vez, una realidad.
También la suerte está, por el momento, de su lado. La sanción que arrastraba Hamilton le sacó de las primeras posiciones y la amenaza de Kovalainen desapareció porque los comisarios lo mandaron cinco escaños más atrás por estorbar a Webber cuando intentaba su vuelta rápida.
Renault corre en casa en Magny-Cours, una pista que no le viene demasiado mal. El asfalto perfecto y las curvas enlazadas no piden demasiada tracción. Ahí está el talón de Aquiles del R28, intacto para la cita de este fin de semana. El nuevo alerón funciona a las mil maravillas y los cambios en la puesta a punto se han adaptado incluso mejor de lo que esperaban en el propio equipo.
Todo lo contrario que BMW, sufridores sobre la pista francesa. Al menos Kubica aguantó el tipo y colocó su coche en la quinta casilla de la parrilla. Heidfeld estuvo más perdido que nunca. No es el año del alemán, que no está cómodo en el monoplaza. Sufre más todavía en un circuito que no que no se ajusta al BMW. Tanto, que no pasó a la Q3, una vergüenza para la que presume de ser la tercera escudería de la parrilla. La dimisión de BMW es una amenaza menos para las opciones de podio de Alonso. De McLaren, sólo se pueden esperar machadas. Kovalainen no está para muchas alegrías y Hamilton saldrá desde demasiado atrás, aunque no se descarta que busque la sorpresa con una estrategia agresiva.
La segunda línea en la que está Alonso se completa con Jarno Trulli, poca amenaza para el asturiano. Webber, sexto, parece inferior en este circuito. Ahora le toca al Red Bull sufrir, en la pugna que libra con su motorizador por ser más rápidos. Un día tú, otro yo. Hoy, cuando se barrunta un rodillo rojo de Ferrari, debe tocarle al asturiano.