Noticias

Rotura e incógnita

Sábado 5, julio 2008

En las carreras no pasa demasiados apuros, pero los avisos de los viernes no invitan a la tranquilidad. Al R28 de Fernando Alonso le duró ayer el motor treinta y cinco kilómetros, exactamente siete vueltas al trazado de Silverstone, escenario mañana del Gran Premio de Gran Bretaña, décima cita de la temporada.
La temida nube de humo blanco apareció en la parte trasera del Renault cuando enfilaba la curva de Stowe. Alonso ni siquiera la trazó y se dejó ir, tranquilo, hacia la escapatoria. El susto llegó después. El Ferrari de Felipe Massa giró como una peonza unos segundos más tarde. El brasileño llegaba lanzado por la recta cuando pisó el reguero de aceite que había dejado el coche del asturiano. Perdió el control, rodó por el asfalto, atravesó la zona de la gravilla y se estrelló contra la protección de neumáticos. Un golpe descomunal, fuerte, como el susto que se llevó el piloto de Renault. No hacía ni un minuto que había saltado el muro a la espera de que le devolviesen al paddock cuando, a sus espaldas, el coche rojo saltaba hecho añicos.
La grúa se llevó al Ferrari destrozado mientras Alonso y Massa entablaban un breve diálogo a pie de pista. «Le pregunté si estaba bien porque el golpe había sido fuerte», dijo el español. No poder ensayar la media hora que faltaba fue la mayor consecuencia para ambos. El motor que se utiliza los viernes no es el mismo que para la tanda clasificatoria y la carrera, por lo que no se penaliza su sustitución. En Magny-Cours ya pasó lo mismo en la primera tanda de pruebas libres y dos motores de los Renault acabaron su vida antes de tiempo en los test privados de la semana pasada celebrado precisamente en Silverstone.
El estado del material preocupa a Alonso, que cruza los dedos para que esos contratiempos se queden fuera de las carreras. Lo único que tranquiliza al asturiano es que los domingos las revisiones se llevan al extremo y las pruebas quedan descartadas. 
Descartado el trabajo matinal, todos los problemas que dejó para Alonso la sesión vespertina fueron verse el decimoquinto en la lista de tiempos. Renault realizó el trabajo del día con el coche bastante cargado. Al interpretar el cronómetro, sólo le separan tres décimas de Kimi Raikkonen, con el Ferrari instalado en una extraña decimosegunda posición. Casi la misma diferencia que en la tanda matinal, aunque con el español en la sexta plaza y el de Ferrari en cuarto lugar. El rey del día fue Felipe Massa. Suyo fue el mejor tiempo global, conseguido en la tanda matinal antes de su accidente.
El rendimiento que pueda conseguir Alonso en la tanda clasificatoria de hoy es una incógnita, sobre todo si el agua que está prevista durante la jornada, aparece cuando los pilotos se jueguen sobre la pista las posiciones en la parrilla. Acertar con los reglajes será vital.
Por la tarde mandó Kovalainen, mejor que Webber y Hamilton, confirmando las ganas de McLaren por agradar en su carrera de casa, la segunda consecutiva tras Magny-Cours. A menos de una hora en coche de Silverstone está Enstone, la fábrica de donde salen los monoplazas de Renault, a excepción del motor, que lleva la firma de la factoría de la marca en la francesa Viry-Chatillon.