El hombre del tiempo dice que a la una de la tarde de hoy lloverá sobre Silverstone, y ahí es donde encuentra Fernando Alonso sus pocas opciones de estar en el podio. A esa hora, una más en España, está prevista la salida del penúltimo GP de Inglaterra en este circuito. En 2010 se irá a Donington Park, donde hace ya varios años que el motociclismo campa a sus anchas. La modernidad, las nuevas necesidades del «Circo» y el precio de mercado que marca Bernie Ecclestone acaban con un trazado histórico en el que se corrió la primera carrera de la historia de la F1, en 1950, en lo que era un antiguo aeródromo del Ejército británico.
Además, más de media F1 dice que corre en casa. Seis de los diez equipos de la parrilla tienen su sede en los alrededores de Silverstone, un área situada 100 kilómetros al oeste de Londres. Force India, Honda, Renault, McLaren, Red Bull y Williams tienen sus cuarteles generales en plena campiña inglesa.
En Inglaterra necesitan una victoria local -no gana un británico desde el triunfo de Coulthard en 2000- y Hamilton, que ya siente la presión, es el elegido. El que casi seguro no estará en el escalón más alto es Fernando Alonso. El equipo olvidó tácticas efectistas tras el fiasco de Magny-Cours y el asturiano llevó el Renault hasta la sexta posición. El agua aparece otra vez como un posible aliado. Y no sólo porque Alonso sea de los mejores cuando la pista se pone resbaladiza, sino porque una carrera imprevisible le puede quitar rivales. Claro que también a él le puede afectar el caos y echar por tierra todo el trabajo. Si el asfalto está mojado cuando cumpla con su primer repostaje, los mecánicos cargarán el R28 hasta los topes para que pueda llegar hasta el final. Con agua la idea es ir a una única parada. Otra cosa será lo que impongan las condiciones de carrera.
Desde la tercera línea, Alonso intentará mejorar su posición en carrera, algo complicado después de una tanda clasificatoria sorprendente. Inesperada fue la primera pole de su carrera para Kovalainen. En el reino de Hamilton, el finlandés se entrometió entre el británico y el éxito. El pupilo de Ron Dennis falló en su primer intento en la Q3 y no pudo arriesgar tanto en su vuelta definitiva. Será tercero porque en la primera línea se coló también Webber. Extraño papel el de Red Bull, que vio cómo su otro piloto, David Coulthard, no pudo ni siquiera entrar en la tanda definitiva.
Raikkonen y Hamilton acecharán en la segunda línea y por delante de Alonso se colocó otra vez Heidfeld, habitual tope para el asturiano esta temporada. Alonso deberá tener cuidado porque detrás tendrá, además de a Piquet y a Vettel, a los peligrosos Kubica y Massa, a quien le montaron mal los neumáticos y no pudo intentar una vuelta rápida.