Budapest (Hungría), Á. FAES,
enviado especial de LA NUEVA ESPAÑA
Entre el desastre de Ferrari en las últimas carreras y el estado de gracia de Hamilton, el Campeonato se decanta hacia el lado de McLaren.
En el equipo de Ron Dennis se celebraba ayer el resultado de la sesión de clasificación como si fuera un domingo. En Hungría es casi imposible adelantar, y con dos pilotos por delante, la labor de tapón de Kovalainen puede resultar fundamental para el inglés. En un Campeonato lleno de pilotos irregulares, Hamilton está sacando tajada de su resurgir, sobre todo después de la exhibición que ofreció en Hockenheim, remontando desde la quinta posición. Las victorias en Inglaterra y Alemania le han colocado al frente de la clasificación y con vistas a mantenerse cuando pase el día de hoy. Con su cuarta pole del año en la mano, Hamilton estaba feliz. «No podía esperar nada mejor para hoy. Los dos (por Kovalainen) tenemos buenas estrategias para la carrera y espero que luchemos por la victoria», dijo al final del día. Si el inglés se impone hoy, será su quinta victoria del año, más que en toda la temporada pasada. Sólo le falta la presencia regular en el podio que había conseguido la temporada pasada. Nada que ver con Raikkonen, su rival natural, encallado en su peor momento y sin ganar desde el Gran Premio de España. Lo único positivo para Ferrari es que, en su peor momento, el Campeonato no lo tiene ni mucho menos perdido, aunque no deberían tardar mucho en reaccionar.