Noticias

Alonso: «Pensar en adelantar es pecar de optimista»

Domingo 3, agosto 2008

Budapest (Hungría), Álvaro FAES,
enviado especial de LA NUEVA ESPAÑA
Las andanzas de Alonso venden en todo el mundo. Importa poco que esté el noveno en la lista de pilotos o que sumar tres puntos en una carrera sea motivo de celebración. En la temporada de perfil bajo, la figura del asturiano vuelve a crecer. Cuando habla, congrega a decenas de medios alrededor de la caravana de Renault. Es significativo ver el colapso que forma ante el campamento del equipo y cómo aquel lugar que prácticamente desierto cuando Nelson Piquet se pone ante los micrófonos. Cuando la temporada ya camina hacia el último tercio y el periplo europeo busca las tres últimas carreras antes de la giras asiáticas, los movimientos del mercado reactivan el interés. Ayer Alonso no dio titulares para el futuro. Dice que no se decidirá hasta septiembre y, de momento, consigue que le dejen más o menos tranquilo. Eso sí, no puede evitar las bromas cuando le cuentan los piropos que le llegan desde Honda, que abiertamente y en público le han declarado su amor. «Eso es que saben de esto» y se ríe Fernando Alonso, sin darse mayor importancia.
Para la carrera de hoy, intentará minimizar los daños que el graining provoca en los neumáticos. «Hemos dado pocas vueltas con ellos para que en carrera tengan más vida. De cara a la carrera tenemos unos juegos en la recámara para poder usarlos en una de las paradas o poner los que usamos en la crono que tienen solo una vuelta», explicó Alonso.
El séptimo puesto en la parrilla no invita a ser demasiado optimista. No caben los sueños de podio, como cuando se cuela entre los mejores y una mirada hacia adelante enseña monoplazas muy difíciles de superar. «Tenemos por delante dos Ferrari, dos McLaren, un Toyota y un BMW. Pensar que vamos a adelantar es pecar de optimistas. Creo que un objetivo real es luchar por la séptima plaza y mantenerla como sea». A base de pequeños objetivos, Alonso construye sus ilusiones. En la salida disfrutará de la zona limpia de la pista e intentar pegarse a Raikkonen, que irá a por Glock, le podría dar la opción de ganar algún puesto. Lo que sí le va a tocar es rodar en medio del pelotón, unas circunstancias que no son nada favorable al R28, un coche que sufre cuando recibe aire sucio de otros monoplazas, que empieza a perder adherencia y que se convierte en muy difícil de gobernar. «Ir en grupo hace que no me pueda relajar. Siempre tienes la esperanza de pasar a los de delante y existe el peligro de le gente que viene por detrás o de que te adelanten en una parada». Esa forma de pilotar no concede tregua ni a la mecánica ni al piloto. «Si tienes que tirar fuerte todas las vueltas, el coche lo nota, la mecánica, los neumáticos, todo sufre. Es más fácil tener un buen coche y rodar holgado».